Reflexión sobre un texto de Thich Nhat Hanh

MOOC: “HABILIDADES PARA LA VIDA EN CONTEXTOS EDUCATIVOS”.
Unidad 4: Empatía.
Tarea 2 – Reflexión a partir de una metáfora.


Cuando plantas una lechuga, si no crece bien no echas la culpa a la lechuga. Intentas encontrar las razones por las que no está creciendo correctamente. Puede que necesite fertilizante, o más agua, o menos sol. Nunca le echas la culpa a la lechuga. Sin embargo, cuando tenemos problemas similares con nuestros amigos o familiares solemos echarles la culpa. Pero si sabemos cómo cuidar de ellos, crecerán bien, como la lechuga. Culpar al otro no tiene ningún efecto positivo, y tampoco lo tiene el intentar persuadir usando razones o argumentos. Esa es mi experiencia. No culpar, no razonar, no argumentar, solo comprender. Si comprendes, y demuestras tu comprensión, puedes amar, y las cosas pueden cambiar.

REFLEXIÓN:

Todos buscamos resultados positivos durante el proceso educativo de nuestros alumnos y, aunque sabemos que dicho resultado es la suma de muchos valores distintos, cuando un alumno fracasa solemos culpar de dicho fracaso únicamente al propio alumno, sin reflexionar qué podríamos haber hecho mejor nosotros como docentes y todo el resto de elementos que rodean a dicho alumno para mejorar su resultado.

Únicamente evaluando nuestro trabajo y el de nuestros compañeros, así como el cómo tratamos a los alumnos todas y cada una de las personas que intervienen en este proceso educativo, únicamente entonces podremos obtener una mejora significativa del sistema educativo.

4 acciones para mejorar la empatía

MOOC: “HABILIDADES PARA LA VIDA EN CONTEXTOS EDUCATIVOS”.
Unidad 4: Empatía.
Tarea 1 – Accines para mejorar la empatía.


ACCIÓN nº1: ELABORAR PREGUNTAS ABIERTAS

En la asamblea inicial de cada semana, al darles la bienvenida a clase o en cualquier debate que queramos plantear durante la clase, en lugar de hacerles preguntas cerradas como “¿Tenéis ganas de trabajar?”, plantearles cuestiones como “¿qué esperáis de esta semana?, ¿con qué ánimo venías al colegio hoy?, ¿os ha pasado algo estupendo este fin de semana y queréis contárselo a toda la clase?, ¿os por qué os gusta u os disgusta venir a mi clase?, ¿cómo podríamos hacer los demás que te sientas mejor en clase?”.

REFLEXIÓN SOBRE LO PRACTICADO ESTA SEMANA: Aunque es algo que practico de vez en cuando, esta semana lo he hecho con más frecuencia, comenzando todas las clases (soy especialista de Música y cada hora pasa un grupo distinto por mi aula) preguntándoles a mis alumnos qué tal se sentían, si tenían algo interesante que contarme, cómo podríamos mejorar mi forma de dar clases o la organización del aula para que ellos se sintieran más a gusto y tuvieran más ganas de trabajar y aprender…

La verdad es que en casi todas las clases han salido propuestas interesantes, aunque algunas eran muy vagas y otras del tipo “no hagas exámenes” o “pon un 10 a toda la clase”, con las que, generalmente, nos hemos reído bastante.

ACCIÓN nº2: ELIMINAR PREJUICIOS SOBRE ALUMNOS

Tanto los alumnos como los maestros tenemos prejuicios formados sobre algunos alumnos, tanto en sentido negativo como en sentido positivo. Que si se porta siempre muy mal, que si nunca atiende, que si nunca hace las tareas, que si es incapaz de hacer una actividad, que si es un sabelotodo y siempre responde, que si siempre termina el primero…

Hay que esforzarse por eliminar los estereotipos y los prejuicios que todos tenemos formados sobre algunos alumnos (ya sean positivos o negativos) tratarlos a todos (tanto maestros como alumnos) como si esos roles predefinidos no existieran. Hay que dar una nueva oportunidad de hacerlo bien (o de equivocarse) en cada clase, animando a los alumnos a hacerlo todo lo mejor que cada uno pueda.

ACCIÓN nº3: PRESTAR ATENCIÓN A LOS PEQUEÑOS DETALLES

Muchas veces, nuestros ojos son capaces de ver detalles que, a menudo, pasan inadvertidos. Cómo se sienta un niño en clase, cómo se relaciona con los que se sientan a su alrededor, con quién se pone a jugar o hablar cuando les dices que tienen 3 minutos de descanso para hacer lo que les apetezca (sin alborotar), quién se queda sólo (y por qué) cuando pides que hagan grupos de 3 o 4 para hacer un juego…

Con esos ejercicios de atención podemos descubrir mucho acerca de cómo se sienten los alumnos dentro del grupo clase, cómo se relacionan entre ellos, quiénes son líderes y quiénes excluidos…

 

ACCIÓN nº4: NO EMITIR JUICIOS SOBRE LOS ERRORES DE LOS ALUMNOS

Cuando un alumno diga que esto u otro no le sale, hay que evitar sermonearle con críticas del estilo “es que no estabas atento en clase” o “seguro que no has estudiado nada en casa”. Cuando un niño dice que no quieren hacer grupos de trabajo con él, hay que evitar sermonearle con críticas del estilo “claro, como nunca aportas nada están hartos de hacer tu parte del trabajo” o “normal, como siempre te pasas la clase molestando y sin atender, nadie quiere trabajar contigo”.

Si un alumno prevé que se le va a sermonear, nunca nos contará cómo se siente y nunca se nos “abrirá” para que realmente podamos ayudarle, por lo que evitar este tipo de sermones nos puede ayudar a crear un ambiente más empático.

Carta a una vieja maestra

Ahí va la tarea de la 2ª unidad del MOOC «Habilidades para la vida y alfabetización emocional en contextos educativos»: una carta a alguien que marcó nuestras vidas.

Estimada Señorita Mª Jose:

Te escribo esta carta desde la admiración que me produce el recordar a una maestra que fue capaz de marcar mi infancia como tú lo hiciste.

El motivo de esta carta es el de reflexionar acerca de mi trabajo para conseguir dejar en mis alumnos la huella que tú dejaste en mí. Sí, sí… Has leído bien… «En mis alumnos». Porque, como ya estarás imaginando, yo también soy maestro. De Música, conretamente. Conseguí unir mi pasión por la Música con mi pasión por trabajar con niños y hacer de ello mi trabajo. Y me hace muy feliz ir cada mañana a trabajar. Me encanta recibir tanto cariño y tantas sonrisas a todas horas, aunque cada vez veo que los padres valoran menos nuestro trabajo y eso hace que nuestra profesión sea como una enorme balanza con muchas cosas positivas en un lado y otras muchas cosas negativas en el otro.

Dedico muchas horas extraescolares a mejorar mi práctica docente (hago cursos, preparo material, investigo qué hacen otros colegas de profesión para aprender de ellos, comparto mis materiales para que otros se puedan aprovechar de ellos…) y cada día me esfuerzo por hacerlo un poquito mejor. Durante los últimos años creo que he cambiado en el sentido de ser cada vez más capaz de escuchar a los niños y tratarles de forma emocionalmente positiva, pero no sé si llego a calarles tan hondo como tú calabas en nosotros. Ese sería mi sueño como maestro. Calar. Llegar. Emocionar a mis alumnos con cada una de mis explicaciones para que aprendan e interioricen lo que les quiero transmitir.

Y que me recuerden con el mismo cariño con el que yo te recuerdo a ti. Eso sería impagable…